
La intervención mural, ubicada al fondo del pasillo, evoca la estación del otoño. El fondo combina colores cálidos y fríos, creando un ocaso que invita a la reflexión. Sobre este fondo, se superponen formas irregulares que simulan ramas, generando un sentido de cercanía y conexión con la naturaleza.
La obra busca capturar la esencia de la estación, con sus colores vibrantes y su atmósfera melancólica. La mezcla de colores cálidos y fríos en el fondo crea un equilibrio visual, mientras que las formas irregulares de las ramas parecen extenderse hacia el espectador, generando un sentido de intimidad y proximidad.
La ubicación del mural al fondo del pasillo, invita al espectador a recorrer el espacio de la muestra en su totalidad. El mural se convierte así en un punto de encuentro y reflexión, un espacio donde el espectador puede conectar con la naturaleza y encontrar un suspiro, un momento de paz en el gran pasillo gris.
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